Wilfredo Torres

 

En días pasados leyendo y releyendo en Facebook encontré estas afirmaciones de un colega y que me parecieron geniales. No solo por su ocurrencia, sino por sus retazos inmensos de veracidad. De acuerdo con estudios recientes uno de cada dos artistas no es artista. Hay otro estudio que dice que no, que los que no son artistas son los otros.

Ahora tranquilamente y despacito, denle mente. Es totalmente cierta la reflexión. No es una tontería. Ya no se sabe ni quien es una cosa u otra. Cada día, hora, minuto y segundo surgen nuevos artistas y demás especies que sin base, concepto o ilustración proclaman a los ocho vientos su veracidad y en algunos casos con la inconformidad rayando en la herejía por todo lo creado por el humano.

Pasemos revista por favor.

Música. Después que surgió el reguerón y la música urbana (que no sé si es la misma cosa pero que tampoco me interesa) cualquiera es músico o intérprete y hasta se denominan cantores sociales. Ya sobran las partituras y las notas musicales. Solo se necesitan dos notas una voz gutural y agrupar palabras que inciten a quien sabe qué cosa y basta.

Ya van sobrando los instrumentos musicales y solo faltan las hogueras inquisidoras para darles candela a estos como al macao. Es posible que exagere, pero más vale estar prevenidos y tener un cubo con agua detrás de la puerta

Bellas Artes. Tengo alguna experiencia en esto de las bellas artes y cada día veo mucha gente buena, nueva y prometedora. Genios incluso, pero vislumbro también una escoria que carcome todas las bases y columnas de esta difícil disciplina planteando disparates a diestra y siniestra. Visitar hoy en día una galería de arte no es todo lo agradable que fue en otros tiempos. Se ven cosas (imposible llamarlo obras de arte) que dan espanto. Y que Dios me perdone. Yo les recomiendo visitar museos si quieren conservar la cordura, el buen gusto y la cabeza en su lugar.

Poesía. Creo en la poesía como el arte supremo por excelencia. Creo en los poetas y me gusta, repito, esta expresión sublime del ser humano. Pero al unísono entiendo que es la disciplina más maltratada actualmente. Ya cualquier pedazo de loco o loca publica sus versos en las redes sociales y recibe miles o millones de likes. Esto no tiene madre. La explosión nuclear poética está en pleno desarrollo y nos está contaminando.Hay que redactar urgentemente un protocolo de protección.

Literatura. ¿Quiere usted ser escritor? Eso es más fácil que mear. Mire, escriba sobre cualquier tema, pero tenga en cuenta que sus textos deben comprender sexo, violencia y acción. Le aseguro un éxito 100%. Es como el fuego. Si falta un elemento no hay combustión. Ya usted conoce que existen editoras digitales que publican por encargo. Y eso, aunque el relleno sea una moñinga de caballo. Hoy en día hay público para todo. No se preocupe. Escriba y escriba. Reviéntese escribiendo y convoque a sus amigos a comprar su best seller, Ponga mente fija. Escriba y recuerde; sexo acción y violencia.

Conclusión. Podríamos exponer muchos más dilemas para con las expresiones artísticas y escribir y escribir, hablando de lo que tal vez no deberíamos hablar. Pero este es solo un texto semi satírico con visos de costumbrismo sin malas intenciones.

Eso sí, creo firmemente que el arte como todos los ingredientes de la sociedad actual está en crisis. Pero bueno, esas son mis ideas. Ideas de un viejo humorista. Ideas de un viejo diseñador. Ideas de un viejo mañoso.

Y al final no se trata de preservar el arte ni lo demás. Se trata de preservar al ser humano. Y creo que si dejamos perder el arte perderemos al humano que habita en él.