Eduardo del Llano

Hay una conspiración universal para ocultarnos que el último año nuevo fue 2016: a partir de entonces se están reciclando años del pasado con poco uso, que con un somero barniz parecen nuevecitos. Los signos, no obstante, están ahí para el que sabe buscarlos: oscurantismo (creencia en una Tierra Plana, desconfianza hacia la Medicina y la ciencia en general), pandemias que cobran millones de vidas, odio fratricida, recurrencia a fórmulas políticas que se daban por superadas… Mi tesis es que ahora mismo estamos en un 1348 de segunda mano.