Francisco Puñal Suárez

 

Lo primero que hay que decir de este excelente fotógrafo griego, buscador de hilarantes situaciones al yuxtaponer elementos que no tienen que ver uno con el otro, es su capacidad de descubrir el humor allí donde esté, con su mirada aguda e ingeniosa. Lo segundo, es su habilidad y rapidez en captar con el lente de su cámara lo que para muchos pasa inadvertido, y para él es la chispa que enciende a la perfección su narrativa visual.

Anthimos Ntagkas (Atenas, Grecia, 1979), al estar en el lugar correcto en el momento indicado, tiene el don de mezclar en sus fotos, personas, edificios, vallas, carteles, animales y objetos, logrando mágicas coincidencias, que se desarrollan en el diario devenir de la vida callejera de cualquier ciudad, o de una playa. Y esa sensibilidad de un cazador consciente, que le permite señalar en una imagen lo incongruente y sorpresivo, trae consigo la risa, al resaltar la alteración de valores, que rompe la “normalidad”.

“Me fascina la forma— ha declarado Anthimos— en que las personas actúan cuando desconocen mi existencia. Captar la verdadera identidad de una persona es el principal objetivo de mi trabajo”.

Sus fotos, tomadas de manera ingeniosa, y gracias a sus ojos bien abiertos, son un juego en las que las personas protagonistas llevan a cabo su rutina diaria y no se dan cuenta de que son captadas, y donde los espectadores descifran la escena rápidamente, y disfrutan junto a él de su sentido del humor.

Hay que destacar que gracias a la fusión visual alcanzada, sus imágenes logran un nivel artístico fuera de lo común. Por ejemplo, en una de ellas, el autor yuxtapone los cuerpos de un bañista y su perro en la playa.  En otra, una mujer en la calle, que usa una chaqueta color rosa pastel, aparece frente a la base de una escultura pública que es exactamente del mismo tono que su atuendo.

Anthimos estudió en la Academia Militar Griega y trabaja en el ejército griego. Su primer compromiso con el arte fue a través de su participación en la Galería Atopos con varias representaciones, seguido de un libro de arte publicado titulado “Mi cuerpo es mi templo”, presentado por Breeder Gallery. Hace tres años, Anthimos se presentó como Daganth, un fotógrafo callejero autodidacta a través de las redes sociales. Desde entonces muchas revistas han publicado su trabajo y le han asignado proyectos de fotografía callejera.